El agua distribuida por AySA es apta para el consumo humano

Tras el informe del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) acerca de presencia de arsénico en aguas subterráneas a nivel nacional, desde el Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS) salieron a aclarar las limitaciones técnicas que impiden validar dichas conclusiones y subrayaron la importancia de basar el debate público en evidencia confiable.

El ERAS se encarga de la regulación y control de los servicios de agua potable y saneamiento de la Ciudad de Buenos Aires y 26 partidos del Área Metropolitana abastecidos por AySA. Se trata de una cobertura de 3.363 km2 y alrededor de 15 millones de habitantes.

El organismo regulador destacó la labor de AySA de operar bajo estrictos estándares de calidad establecidos por la normativa vigente y sometida a controles permanentes.

“El agua distribuida por AySA cumple con los parámetros de potabilidad exigidos y es supervisada mediante protocolos analíticos robustos que garantizan su aptitud para el consumo humano”, afirmó el presidente del ERAS Walter Mendez, y agregó que “AySA realiza muestreos periódicos del agua cruda (captada), del agua tratada (salida de plantas potabilizadoras) y del agua distribuida (red) para verificar los parámetros físico-químicos y bacteriológicos exigidos por normativa”.

CÓMO ES EL MUESTREO

Según detallaron desde el Ente Regulador, el programa anual de AySA incluye alrededor de 750 puntos distribuidos en toda el área servida: plantas potabilizadoras, estaciones elevadoras, perforaciones en servicio y puntos de la red de distribución. Esto permite monitorear de forma sistemática la calidad del agua en todas sus etapas hasta su entrega al usuario.

Mendez explicó que “nosotros realizamos muestreos propios en puntos claves de la red regulada para verificar los datos informados por AySA. Además, solicitamos a la empresa la remisión sistemática de resultados: mediante un sistema de informes mensuales y anuales, donde evaluamos el cumplimiento de los parámetros de calidad exigidos por el Marco Regulatorio”.

Por otra parte, y en consonancia con lo resuelto por el Consejo Hídrico Federal (CoHiFe), el Ente Regulador sostuvo que los datos presentados en el estudio del ITBA requerirían ser revisados en cuanto a la metodología, la trazabilidad analítica y los protocolos seguidos para la realización tanto de las condiciones de extracción, preservación, manejo y traslado de las mismas, motivo por el cual, “estos resultados deben interpretarse con cautela”. Subrayando que toda información que se relacione con la calidad del agua de consumo humano debe ser generada, procesada y comunicada con estricto apego a los estándares técnicos vigentes, tanto nacionales como internacionales.


La ausencia de datos esenciales, como la caracterización hidrogeológica de los sistemas acuíferos, la profundidad y condiciones constructivas de los pozos muestreados, así como sus regímenes de extracción, compromete gravemente la calidad y la interpretabilidad de cualquier estudio hidrogeoquímico. Sin esta información, no es posible determinar con precisión el origen de las muestras, evaluar su representatividad ni establecer comparaciones rigurosas entre distintas zonas o unidades hidrogeológicas.


“Estas incertidumbres se amplifican al considerar un territorio tan extenso y diverso como la Argentina, donde coexisten múltiples horizontes acuíferos con características litológicas y calidades químicas muy heterogéneas. Realizar inferencias generales a partir de estudios fragmentarios, descontextualizados o técnicamente incompletos no solo carece de validez científica, sino que contribuye a generar alarma social sin sustento”, denunciaron desde el ERAS.


Para finalizar, el Presidente del ERAS, quien también es presidente de AFERAS y director de ADERASA, reafirmó la responsabilidad institucional del organismo regulador de velar por la calidad del servicio y por la transparencia en la información pública. “Llamamos a que cualquier señalamiento o estudio que pudiera afectar la confianza de la población se realice con el máximo rigor científico, utilizando metodologías validadas y datos completos que
permitan una interpretación técnica sólida”
, señaló.

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